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Gestión de la innovación, un primer acercamiento

2020-06-17 | inkit

José Alejandro Ramírez Flores | Director General de la CANIEM

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó en 1992 la primera edición del documento denominado Manual de Oslo1. En éste, se presentan conceptos muy importantes para entender y medir los fenómenos que permiten y conducen a la innovación. Las actividades que menciona, son aquellas tareas científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales que conducen, real o potencialmente, a la puesta en marcha de las innovaciones; asimismo, reconoce que hay factores internos y externos a la empresa que inciden de manera tanto positiva como negativa en el desarrollo innovador. 

Dicho manual define la innovación organizativa como “la introducción de un nuevo método de organización aplicado a las prácticas de negocio, al trabajo o a las relaciones externas de la empresa”; y añade: “las innovaciones organizativas pueden mejorar la calidad y la eficiencia del trabajo, estimular el intercambio de información y aumentar la capacidad de la compañía para aprender y utilizar el conocimiento y las nuevas tecnologías2

El conocimiento de la forma en que se estructura la organización y cómo opera en relación con la innovación nos conduce a la necesidad de adicionar a los diferentes elementos que constituyen el proceso administrativo, el de la gestión de la innovación (GI). Ésta es la planeación, organización, dirección y control de las actividades y recursos humanos, tecnológicos y financieros de la organización que permitan y estimulen la generación de nuevos conocimientos e ideas que lleven al desarrollo de nuevos productos, procesos y servicios o a mejorar los que ya existen, y transferir ese conocimiento a todas las áreas de actividad de la organización. 

La sola definición de la GI nos orienta sobre cómo se puede instrumentar al interior de la organización. Es claro que se debe crear un clima laboral que, dentro de un marco ético, favorezca el surgimiento de nuevas ideas y que el generador de éstas recibirá el crédito correspondiente si llegan a transformarse en una innovación. También es necesario que la información fluya a donde puede ser aplicada y esté disponible para quien la requiera, contar con manuales actualizados y la documentación de los procesos resulta indispensable.

Una vez identificada una idea que pueda convertirse en una innovación, es necesario plasmarla en un proyecto en el que se defina claramente cuál será el resultado, quiénes lo llevarán a cabo, en qué tiempo deberá estar terminado y, muy importante, cuánto costará.

Como ya mencionamos en nuestra anterior entrega titulada La necesidad de innovar frente a circunstancias excepcionales, la innovación es un fenómeno económico y debe reflejarse en el mercado, por lo tanto, el cierre del proceso de la GI es aplicar el producto generado por el proyecto y que esto nos permita obtener una ventaja competitiva en el mercado.

La gestión de la innovación es una importante herramienta en el arsenal de recursos que las empresas del siglo XXI tienen a su disposición para enfrentar los retos que la economía global nos presenta.

 

1 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OECD proposed guidelines for collecting and interpreting technological innovation data —Oslo manual—, París, 1992.

2 Ibid, p. 154.

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